Distopías, cinco obras memorables

La distopía es la utopía negativa, haciendo referencia a lo más perverso e indeseable de nuestra condición, al statu quo que evidencia una sociedad enferma y deshumanizada expresada en escenarios donde la represión y la injusticia toman el control absoluto de la realidad. Para retratar y criticar a dicha sociedad, el género exagera las consecuencias de continuar por el camino en el que nos dirigimos, siendo una feroz llamada de atención al sistema político y social que nos determina, a nuestras peores costumbres y a esa naturaleza destructiva que acoge a cada generación de una forma particular. 

Hemos elegido cinco novelas introductorias, las cuales desde nuestra opinión conforman la esencia de un subgénero que trasciende la literatura y cuenta con propuestas bastante interesantes en el cómic, el cine y la televisión.

5. EL CUENTO DE LA CRIADA, Margaret Atwood, 1985

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La autora nos sitúa en algún lugar entre el maltrato a la mujer y la lucha contra el fundamentalismo religioso, sin intentar ser feminista pero convirtiéndose página tras página en un libro que el feminismo acoge entre sus preferidos.

Tras realizar un golpe militar asesinando al presidente y atribuyendo dichos ataques al terrorismo islámico, unos políticos teócratas llegan al poder de Estados Unidos, que pasa a denominarse República de Gilead (proveniente de Galaad, para referirse a la organización política de la obra). Con la excusa de la defensa contra la violencia, aumentan el autoritarismo, disminuyendo las libertades y derechos sociales. Suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres, quienes se dividen en castas. En la historia se promueve el miedo y la sospecha entre ellas.

La «criada» es una mujer que se considera un objeto, cuyo valor está en sus ovarios, siendo un receptáculo necesario para alcanzar el nivel de nuevos nacimientos deseado en Gilead, velando por mantener el modelo de sociedad impuesto. La protagonista, de nombre Defred, es una mujer que pierde su dinero, su empleo y su nombre, luego de ser tomada como la «criada» del hombre, denominado «comandante» (o dirigente del hogar). Desde ese momento le estará prohibido tener cualquier forma de independencia o autonomía.

4. NOSOTROS, Yevgueni Zamiatin, 1924

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En la ciudad de cristal y acero del Estado Único, separada por un muro del mundo salvaje, la vida transcurre sometida a la inflexible autoridad del Bienhechor: los hombres-número trabajan con horarios fijos, siempre a la vista de todos, sin vida privada: el «yo» ha dejado lugar al «nosotros». El narrador de este diario íntimo, D-503, es el constructor de una nave interestelar que deberá llevar al universo «el bienaventurado yugo de la razón». Pero se enamora: el amor equivale a la rebelión, y el instinto sexual al deseo de libertad. Aunque, tras extirparle a D-503 el «ganglio craniano de la fantasía», el Estado sedentario, entrópico, salga victorioso de la conspiración, allende sus muros siguen los hombres nómadas, llenos de energía, que generarán nuevos insurrectos: no existe, ni jamás existirá, la última revolución.

Se trata de una de las primeras novelas del subgénero de las distopías, la cual ha servido de referencia e inspiración a las obras posteriores, especialmente a la aclamada «1984». Ambientada en una sociedad futura donde la vigilancia y represión por parte del Estado es total, la historia nace de las vivencias del autor en la Rusia de antes y de después de la Revolución de 1917. Zamiatin fue encarcelado primero por el régimen zarista, en 1906, y posteriormente por los bolcheviques, en 1922. También recoge las experiencias de su trabajo como ingeniero naval en Newcastle, en los astilleros del río Tyne, durante la Primera Guerra Mundial. Ante todo esto es claro que la obra es una fuerte crítica al totalitarismo soviético, pero también podría tener claras referencias al fascismo de Mussolini.

3. FAHRENHEIT 451, Ray Bradbury, 1953

Fahrenheit 451

En una sociedad estadounidense del futuro los libros están prohibidos y los bomberos no apagan incendios, por el contrario, se dedican a quemar cualquier libro que encuentren. La novela debe su nombre a la temperatura exacta en la que el papel se inflama y arde.

El protagonista del relato es un bombero llamado Montag que acaba por cansarse de su rol como censurador de conocimiento, decide renunciar a su trabajo y eventualmente se une a un grupo de resistencia que se dedica a memorizar y compartir las mejores obras literarias del mundo.

Según el autor escribió la obra preocupado por amenazas reales contra la literatura y el conocimiento, contra la libertad de expresión y la posibilidad de que incluso muchos medios de comunicación y entretenimiento banal llegasen a alejar a la gente de los libros.

2. UN MUNDO FELIZ, Aldous Huxley, 1932

Un mundo feliz

La obra maestra de Huxley plantea el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia, manejo de las emociones por medio de drogas (soma) que, combinadas, cambian radicalmente a la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es ordenada en castas donde cada uno sabe y acepta su lugar en el engranaje social, saludable, avanzada tecnológicamente y libre sexualmente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la paradoja es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión, la filosofía y el amor.

El libro muestra una sociedad en la que todo el mundo realiza su trabajo felizmente, aunque sean desagradables, con una tendencia al conformismo y en la que las mismas cosas que entretienen a la sociedad son las que les mantienen controlados (redes sociales, prensa, entretenimiento…) Esta sociedad, además, está controlada por el placer, representado por el soma, y la gente evita hacer o ver cosas que les parecen desagradables; la mayoría de la gente solo se preocupa por temas triviales y deja de lado otros más importantes, lo que se podría comparar con el actual auge de la televisión basura. Además también nos muestra el fenómeno de la desinformación, causada por el gran flujo de información que recibimos diariamente.

1. 1984, George Orwell, 1948.

El personaje principal de la novela es Winston Smith, que trabaja en el Ministerio de la Verdad. Su cometido es reescribir la historia, ironizando así el ideal declarado en el nombre del Ministerio. Tras años trabajando para dicho Ministerio, Winston Smith se va volviendo consciente de que los retoques de la historia en los que consiste su trabajo son solo una parte de la gran farsa en la que se basa su gobierno, y descubre la falsedad intencionada de todas las informaciones procedentes del Partido Único. En su ansia de evadir la omnipresente vigilancia del Gran Hermano (que llega inclusive a todas las casas) encuentra el amor de una joven rebelde llamada Julia, también desengañada del sistema político; ambos encarnan así una resistencia de dos contra una sociedad que se vigila a sí misma.

Esta es la obra por excelencia del género distópico, la misma que popularizó conceptos como el omnipresente y vigilante Gran Hermano, la notoria habitación 101, la ubicua policía del Pensamiento y la neolengua, una adaptación del idioma inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado.

Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana, una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social.

La novela, además de haber sido un éxito en términos de ventas, se ha convertido en uno de los libros más influyentes del siglo XX.

novela distópica 1984

"Culto es aquel que sabe dónde encontrar lo que no sabe". Woody Allen.